El porcino español, un modelo a imitar por su respeto al entorno

El sector porcino español es uno de los más exigentes y regulados del mundo. Tanto es así, que cada año, delegaciones de varios países europeos y no europeos visitan instalaciones porcinas en España para tomar nota del modelo que ha conseguido construir una industria fuerte, revitalizando áreas rurales y respetando el medio ambiente y el bienestar animal. 

Son varias las claves que convierten al sector porcino español en un modelo a seguir para cualquier otro en el mundo, pero todas ellas tienen algo en común: son el resultado de un esfuerzo colectivo de ganaderos/as, administraciones y sociedad, por trabajar juntos para conseguir un producto porcino excelente y sostenible. 

Qué hace al sector porcino español diferente y mejor

El sector porcino español está formado por granjas de tamaño medio y pequeño tamaño. Las macrogranjas en España están prohibidas por ley y por lo tanto, no hay ninguna, en contra de lo que muchos titulares en ocasiones difunden. Además, también está regulada la distancia entre las granjas y el casco urbano. Toda esta legislación está orientada a garantizar la sostenibilidad de cada granja y limitar su impacto en el entorno, así como asegurar la buena convivencia con los vecinos y vecinas. 

Limitando las cabezas de ganado porcino en cada granja se garantiza la correcta gestión de los residuos, en especial de los purines, sobre los cuales nuestra normativa es también muy exigente, pues es obligatorio contar en cada granja con una balsa impermeabilizada. Los purines son un magnífico fertilizante que, además, evita el uso de otro tipo de fertilizantes provenientes de fuentes no sostenibles como son los minerales. El aprovechamiento de purines que realizamos hoy en España es fruto de la inversión en investigación que han hecho empresas ganaderas como Jisap e instituciones científicas y universidades, que han logrado dar forma a diversos sistemas de purificación y filtrado de purines para su correcta incorporación a la cadena de producción, siguiendo la filosofía de la economía circular. 

La sostenibilidad, no solo medioambiental sino también la que tiene que ver con la vertebración del territorio, es otro de los grandes fuertes de nuestro sector. Cerca de la mitad de las granjas de porcino españolas se encuentra en poblaciones de menos de 5.000 habitantes, donde son un motor económico y de fijación de población en áreas rurales

La autoexigencia ha sido siempre signo distintivo de nuestro sector, generando protocolos y políticas, tanto de sostenibilidad como de bienestar animal que van mucho más allá de la legislación. Escuchando a la sociedad hemos sabido establecer las metas que nos han permitido la reducción del 38% de las emisiones de metano y un 41% las de gases de efecto invernadero en 15 años, y un 28% el gasto de agua en 30 años. Esta ambición por ser mejores cada día y dar respuesta a las demandas de los consumidores de toda Europa, nos ha llevado también a tener el certificado de bienestar animal más exigente del mundo, el IAWS de Interporc, con el que en Jisap tenemos certificadas todas nuestras granjas. 

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